» Acapulco. Con la mano en el corazón, está de vuelta

Acapulco - foto ilustración cortesía internet
Esta nota fue creada el sábado, 23 diciembre, 2023 a las 12:19 hrs

La noche del 24 de octubre, el hotel Las Brisas contaba con una ocupación del 70 por ciento. Al despertar al día siguiente, tras el paso inesperado y devastador del huracán Otis, el icónico hotel de Acapulco se había convertido en un albergue en donde todos comían, dormían y actuaban a la hora que lo indicaba el personal, y según los protocolos que se crearon al momento.

Al hablar de estos días, Ricardo Suárez, gerente general del hotel, admite que todavía se tocan fibras sensibles, porque un evento como este vuelve imposible considerar únicamente la perspectiva de negocio; es imprescindible hablar de la experiencia humana.

El 26 de octubre, tan solo dos días después de que el huracán dejara daños y pérdidas sin precedentes, aún llenos de dudas e incertidumbre, Ricardo y algunos otros hoteleros se reunieron y fijaron una fecha tentativa de reapertura. El 15 de diciembre se marcó como el día clave para echar a andar nuevamente una de las principales fuentes de ingresos del estado: el turismo. Una vez acordado, tenían tan sólo 50 días para limpiar playas, habitaciones e instalaciones, algo que a simple vista parecía una misión casi imposible.

Las labores de limpieza y reconstrucción iniciaron prácticamente al siguiente día. Con el heroico apoyo de la CFE, que restableció la luz en cuestión de días y poco a poco reiluminó la bahía, se organizaron brigadas conformadas por los propios equipos de trabajo de cada hotel.

Se perdieron los organigramas: ya no eran gerentes, camaristas, recepcionistas ni meseros; todos conformaban un solo equipo que diariamente, sin importar los daños en sus propios hogares y los problemas de transporte, luz y agua, volvían a sus lugares de trabajo a limpiar escombro, rescatar lo recuperable, lijar y pintar muebles, y soñar con abrir a tiempo para la temporada alta de navidad; el mejor momento del año para su trabajo.

Y se pudo

El pasado 15 de diciembre, tras semanas incansables de trabajo, y como el mismo Ricardo nos narró, pasaron del “¿se podrá?” al “se pudo”, al reabrir sus puertas y recibir a sus primeros huéspedes. Sus rostros sonrientes, parados al pie de la escalera mientras se tocaban el corazón (un gesto característico de Las Brisas) lo decía todo. Quienes lo presenciamos, habíamos recorrido el tramo que comprende del aeropuerto al hotel minutos antes, pudiendo ser testigos de lo que probablemente casi todos habíamos visto por televisión o redes sociales. Difícil no emocionarse al bajar de la camioneta y escuchar los primeros acordes de “El son de la negra”. El mensaje era claro: “Estamos de pie a pesar de todo”.

Hay una realidad que no puede ocultarse; visualmente Acapulco ya no es el que era, y es justo por eso que se encuentra ante la mejor oportunidad no sólo de recuperarse, sino de reinventarse. Ahí siguen intactos su impactante bahía, sus atardeceres inigualables y, sobre todo, su gente dispuesta a dejar su propio dolor a un lado para recibir con gusto a los turistas que año con año viajan, principalmente desde CdMx, a buscar descanso y diversión.

Acuérdate de Acapulco

No es casualidad que para hablar de la recuperación de Acapulco desde un inicio se haya apelado a la nostalgia. Este puerto alberga recuerdos de todo tipo para millones de personas, no sólo mexicanas. La frase que da inicio a la famosa canción que Agustín Lara le escribiera a María Félix: “Acuérdate de Acapulco…” toma otros tintes si consideramos que la recuperación necesita de la participación de varios actores: sus habitantes, los empresarios y los visitantes. También necesita del gobierno, pero ya es bien sabido que ante la tragedia, las primeras manos en sacar todo adelante son las de los ciudadanos de a pie. Acapulco está listo porque su propia gente lo está levantando.

Y aunque los hoteles que reabrieron el pasado viernes, entre los que destacan Las Brisas y el Hotel Emporio, todavía no están operando al cien por ciento de su capacidad, ambos reportan ocupación total para la noche de Año Nuevo, y listas de espera de paseantes que desean despedir el 2023 en este destino.

Así mismo, se ha confirmado el evento de pirotecnia que ilumina la bahía cada cierre de año, también que en febrero y marzo de 2024 se llevará a cabo el Abierto Mexicano de Tenis; y en abril el famoso Tianguis Turístico. Los acapulqueños saben que el tiempo corre y que los visitantes a estos eventos de talla internacional están por llegar. No han tenido tiempo de dimensionar lo ocurrido y lamentarse, porque el tiempo lo han invertido en trabajar y sacar la casta.

Gracias a ello, hoy nuevamente hay hospedaje y actividades disponibles para todos los gustos. Para los que buscan más privacidad está el tradicional Hotel Las Brisas, con sus típicas casitas con alberca privada, su servicio de primera y su exclusivo club de playa. Para los que prefieren un gran resort con varias albercas y restaurantes está el Hotel Emporio, con su playa completamente limpia y su personal listo para ofrecer la mejor experiencia.

Turismo alterno

A poco menos de una hora, saliendo desde la Costera Miguel Alemán, se encuentra Coyuca de Benítez, una alternativa turística con temazcales, paseos en lancha por la laguna y liberación de tortugas. Varias de las enramadas que están asentadas a lo largo de la carretera se reconstruyeron en semanas y han empezado a recibir a los turistas para deleitarlos con grandes platillos como camarones, pescados y los tradicionales sopes, como los que ofrece el Restaurante Santorini Playa Azul. A Coyuca también ha vuelto la calma y hasta se puede respirar tranquilamente desde una hamaca mientras el cielo se va tornando naranja.

En ambos municipios queda mucho trabajo por hacer. Lo sucedido no es cosa menor y nadie estaba preparado para ello. En situaciones como esta se avanza día a día y mano a mano. Acapulco está revalorando todo y ha puesto la primera piedra para reconstruirse, pero para ello necesita el apoyo de quien tanto le ha dado: sus turistas. Llegó el momento de volver y crear nuevas historias en el bello puerto, que no sólo será transformado de vista sino de raíz con la ayuda de su gente y la lealtad de los de fuera, y contra eso, ningún huracán.

(milenio.com)





           



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