Buenos Aires.- El narcotráfico se coló de lleno como tema de debate en la agenda de las campañas electorales de Argentina que culminarán el próximo 25 de octubre con la elección del sucesor de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Sergio Massa, precandidato presidencial del Frente Renovador, ha convertido al narco en eje de sus propuestas de gobierno, aunque sus planteamientos, lejos de ser tomados en serio, se han prestado más para hacer bromas en las redes sociales.
Una de sus iniciativas, por ejemplo, es la utilización de drones para detectar cargamentos de drogas en pasos fronterizos, además de aumentar el número de radares, pese a que estos mecanismos no han sido eficaces ni siquiera en la frontera más vigilada del mundo, que es la de Estados Unidos.
Massa también ha insistido en que lanzará “una guerra contra las drogas”, pese a que esta estrategia fue impulsada a nivel mundial hace cuatro décadas y fracasó, ya que el consumo y la producción aumentaron en todo el mundo, las drogas se abarataron y son más accesibles y las organizaciones criminales se fortalecieron.
Los candidatos se han enfrascado desde hace meses en una estéril discusión acerca de si Argentina es un país de tránsito de drogas, como insiste el gobierno, o si ya es un país de producción y consumo.
Este debate no tiene sentido porque los informes internacionales siguen ubicando a Argentina como país de tránsito, aunque en la realidad la división entre naciones productoras, consumidoras y de tránsito ya se difuminó.
Estados Unidos, por citar el caso del país que lidera la “guerra contra las drogas”, es el mayor consumidor de estupefacientes en el mundo, pero ahora ya también es uno de los principales productores de mariguana y de drogas de diseño como las metanfetaminas.
El jefe de gabinete y candidato a gobernador de Buenos Aires, Aníbal Fernández, advirtió esta semana que es mucho más fácil usar a Argentina para pasar por su territorio con cargamentos que tienen como destino Estados Unidos o España, que hacer “negocios” locales.
Además, recordó que “a veces, para agraviar a la propia Argentina utilizan los informes de Estados Unidos, pero esos informes dicen que Argentina es un país de tránsito y va a seguir siendo, gracias a Dios, porque no es negocio fabricar drogas aquí”.
En respuesta, su rival y candidato opositor al gobierno de Buenos Aires, Felipe Solá, advirtió que “Aníbal Fernández miente” porque “Argentina es un país de consumo, lo que hay es tolerancia del Estado, lo que genera, a su vez, la tolerancia de la población, es una epidemia, que nadie combate”.