Londres.- Amnistía Internacional (AI) denunció hoy el “uso endémico” de la tortura por parte de las fuerzas de seguridad de Marruecos para obtener “confesiones” de delitos, silenciar a activistas y sofocar la disidencia.
En un informe titulado “La sombra de la impunidad: tortura en Marruecos y el Sáhara Occidental”, AI lamentó que los autores de esas torturas gocen de total impunidad, a pesar de que las autoridades prometieron lo contrario ante los levantamientos populares de 2011.
Indicó que algunas de las variadas técnicas de tortura utilizadas por las fuerzas de seguridad marroquíes para obtener “confesiones” son las palizas, posturas en tensión, asfixia, simulación de ahogamiento y violencia psicológica y sexual.
La organización destaca la oscura realidad de la imagen liberal que presentaron los líderes de Marruecos cuando, en 2011, respondieron a los levantamientos populares de la región con la promesa de numerosas reformas progresistas y una nueva Constitución que prohibía la tortura.
El reporte de AI, publicado en su página web, se basa en 173 casos de presunta tortura y otros malos tratos infligidos por la policía y las fuerzas de seguridad a hombres, mujeres y menores de edad entre 2010 y 2014.
Entre las víctimas figuran estudiantes, activistas políticos de filiación izquierdista o islamista, partidarios de la autodeterminación del Sáhara Occidental y presuntos terroristas y delincuentes comunes.
El documento de AI muestra que existe riesgo de tortura desde el momento de la detención y durante todo el tiempo que la persona está bajo custodia policial. “Con demasiada frecuencia, los tribunales ignoran las denuncias y dictan sentencias empañadas por la tortura”.
A veces incluso se procesa por “calumnia” y “denuncia falsa” a quienes se atreven a denunciar y a pedir justicia, denunció AI, que lamenta que siga imperando la impunidad, pese a las promesas de las autoridades de hacer valer los derechos humanos.
En el informe se documentan “brutales” técnicas de tortura utilizadas por las fuerzas de seguridad contra los detenidos, como obligarlos a permanecer en posturas en tensión como la denominada el “pollo asado” o colgarlas por las muñecas y las rodillas de una barra de hierro.
Además de sumergirles la cabeza en agua, aplicarles descargas eléctricas en los genitales con una batería de automóvil y golpearles en las plantas de los pies estando colgado.
En el informe se advierte también de una novedad alarmante: el uso de leyes que penalizan la “denuncia falsa” y la “calumnia”, para procesar a las presuntas víctimas de tortura que denuncian su caso.
En los últimos 12 meses, las autoridades marroquíes han entablado ocho procesamientos, en aplicación de estas leyes, contra personas que han interpuesto denuncias de tortura.
Según la legislación marroquí, la “denuncia falsa” puede penarse con hasta un año de prisión y una multa de alrededor de 500 dólares, mientras la “calumnia” con hasta cinco años de cárcel.
En respuesta al informe de Amnistía Internacional sobre la persistencia de las torturas en Marruecos, el gobierno de Rabat aseguró que el documento contiene “ideas preconcebidas” y “conclusiones apresuradas y parciales”.
“El informe contiene una falsa evaluación de la realidad sobre el terreno”, dijo el secretario general de la Delegación Interministerial de Derechos Humanos, Abderrazak Ruwan.