Ginebra.- Delegados de 194 países reunidos aquí durante siete días concluyeron hoy su encuentro con un nuevo texto de negociación sobre cambio climático que deberá ser adoptado en París a finales de este año y entrará en vigor en 2020.
Los delegados avanzaron en el trabajo logrado en la Conferencia sobre Cambio Climático de Lima, Perú, del año pasado, donde se acordaron los elementos para el texto de negociación, denominado el Llamado de Lima para la Acción Climática.
“Estoy extremadamente animada por el espíritu constructivo y la rapidez con la que los negociadores han trabajado durante esta semana”, dijo en rueda de prensa Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
“Ya tenemos un texto formal de negociación, que contiene los puntos de vista y preocupaciones de todos los países. El borrador de Lima se ha transformado en un texto de negociación que lleva el sello de todos los países”, añadió.
Señaló que el texto de negociación cubre la sustancia del contenido del nuevo acuerdo, incluyendo asuntos de mitigación, adaptación, financiamiento, tecnología y capacitación. Los países han trabajado duro para identificar las opciones principales, incluir sus puntos de vista y añadir opciones más perfiladas al texto.
“El texto se ha construido con total transparencia. Esto significa que aunque se haya alargado, los países ahora pueden estar seguros de las posiciones de cada uno”, consideró Figueres.
Una vez que sea editado y traducido a los idiomas oficiales de Naciones Unidas, la secretaría de la CMNUCC dará a conocer el texto a todas las capitales de los países dentro del primer trimestre de este año, precisó.
“De esta manera se cumple con el calendario acordado internacionalmente para lograr un posible tratado ya que se hace saber a las capitales el hecho de que en París se podría adoptar un instrumento legal. Sin embargo, esto no quiere decir que ese vaya a ser el caso, sino que abre la puerta para ello”, señaló.
“La naturaleza legal del acuerdo será aclarada más adelante este año”, explicó Figueres.
Según la funcionaria, el texto “da el pistoletazo de salida a un año intenso de negociaciones para el nuevo acuerdo”.
El siguiente paso para los negociadores será concretar más las opciones y consensuar el contenido. El trabajo formal y las discusiones sobre el texto continuarán en la Conferencia sobre Cambio Climático que tendrá lugar en Bonn en junio.
Habrá otras dos sesiones más tarde: una del 31 de agosto al 4 de septiembre y otra del 19 al 23 de octubre.
Además, durante el año habrá reuniones a nivel ministerial que incluirán en sus agendas el cambio climático y contribuirán a hacer coincidir las decisiones políticas clave.
Entre estas reuniones está el Foro de las Principales Economías, el Diálogo Climático de Petersburg, la Conferencia de ministros africanos de Medio Ambiente, así como las próximas reuniones del G-7 y G-20. Todas ellas servirán para hacer avanzar el compromiso político sobre cambio climático así como el acuerdo de París.
“Estas reuniones asegurarán que los países tienen oportunidades de trabajar juntos a diversos niveles políticos. Lo que hace falta ahora es una integración vertical de tal manera que los puntos de vista de los jefes de Estado con los respectivos niveles de ambición sean transmitidos a través de sus ministros y negociadores de forma continua y consistente para que se reflejen en un terreno común y en definitiva en un acuerdo en diciembre”, concluyó Figueres.