Este día el PRI amanece con candidato presidencial luego de los resultados obtenidos en las elecciones de gobernador ayer.
No hubo sorpresa por más que el PRD y el PAN anunciaban resultados distintos a los que fueron prevenidos desde hace semanas por las incómodas encuestas.
En el estado de México Eruviel Ávila, pese a los aguaceros en inundaciones en el municipio que gobernó dos veces, se hizo de la gubernatura; en Coahuila, ni el polvo le vieron a Rubén Moreira, pese a la campaña en contra suya y de su hermano Humberto, hoy flamante dirigente del tricolor.
Independientemente de estos previsibles resultados, de acuerdo a los sondeos semanales previos y del pataleo al que tienen derecho los vencidos, el resultado que importaba al PRI era la confirmación de que a partir de hoy tienen candidato.
Esa es una buena y una mala noticia.
Buena porque se despejan dudas sobre la capacidad de operación de Enrique Peña Nieto y mala porque a partir de ahora y hasta la toma de protesta del candidato, el peor peligro para el PRI radica precisamente en el PRI.
Porque aun cuando la intención es ofrecer la imagen de un partido compacto, unificado en torno a una figura que les garantiza recuperar Los Pinos, lo cierto es que hacia el interior del partido persisten las pugnas, las divisiones y hasta las vendettas.
El mejor ejemplo de ello es lo que ocurre entre las bancadas priístas del Senado y la Cámara de Diputados, que se han convertido en una arena de la lucha política entre Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones Rivera quien ayer por cierto prefirió viajar a Nayarit que estar en Toluca o Saltillo.
Los resultados de las tres elecciones de gobernador y las municpales en Hidalgo, pero sobre todo el pobre papel del panismo, serán los argumentos que esgrimirá hoy el senador Santiago Creel Miranda para solicitar formalmente a su dirigencia que se adelanten los tiempos de la selección del candidato presidencial del blanquiazul.
Creel tiene razón cuando cuestiona el largo proceso que estableció la dirigencia nacional del PAN para elegir a su candidato presidencial –que concluirá a finales de febrero del 2012-, cuando el PRI literalmente ya tiene candidato y el PRD lo tendrá en noviembre próximo.
En el mejor de los casos, si los panistas mantienen su calendario electoral como hasta ahora, le concederán de 4 a 6 meses de ventaja al PRI y al PRD.
Y así, pues ni cómo alcanzarlos.
La Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión (CIRT) y sus afiliados impugnaran ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) el nuevo reglamento de acceso a Radio y Televisión en materia electoral.
Dos principios electorales que objetan son la objetividad y la certeza. El IFE vulnera principios rectores de la función electoral, como lo son la certeza ya que no contempla con claridad detalles en el envío del material y no argumenta técnicamente sobre los cumplimientos de los tiempos de posible cumplimiento.
A ver.