En la Cámara de Diputados, legisladores perredistas que representan al DF, sostienen un acalorado debate con sus homólogos del PRI que representan al estado de México.
La manzana de la discordia la eliminación de la tenencia vehicular, que por mandato Presidencial desparecerá el primer día del 2012.
Como sabe, la tenencia es un impuesto inventado por Gustavo Díaz Ordaz para financiar los Juegos Olímpicos de 1968 pero que, dado el volumen de recursos que representaba, se quedó hasta nuestros días.
El caso es que tanto el gobernador saliente, Enrique Peña Nieto, como el que los sustituirá, Eruviel Ávila, están a favor de la eliminación de la tenencia pero en contra, al menos hasta ahora, de la creación de un llamado “impuesto verde’’ que sustituya los ingresos que se dejarán de percibir.
Aquí el problema es que la entidad federativa que mayor impacto tendrá en las finanzas por la eliminación de ese impuesto es el Distrito Federal, que concentra el mayor número de vehículos del país.
Se estima que el gobierno del DF dejará de recaudar 6,000 millones de pesos en el año, una cantidad bastante gorda, sobre todo en año electoral.
Los perredistas defeños quieren que en el estado de México de aplique ese nuevo “impuesto verde’’ para sustituir a la tenencia; si el gobierno mexiquense se niega, como hasta ahora ha ocurrido, el daño a la hacienda del DF será mayor pues los compradores y aún las distribuidoras automotrices preferirán comprar y vender en la tierra choricera que no cobraría dicho impuesto ecológico.
Parece una negociación nimia pero no lo es, sobre todo cuando lo que está en juego es una cantidad multimillonaria y, de paso, un porcentaje de la popularidad de dos políticos con aspiraciones presidenciales.
Si en Veracruz escucha que se eliminó la tenencia es una fantasía.
Sucede que el exgobernador Fidel Herrera Beltrán, solicitó créditos a largo plazo dejando en garantía los ingresos del estado por el cobro de la tenencia vehicular.
Así que ahora que desaparezca la tenencia como tal, el gobernador Javier Duarte de Ochoa tendrá que inventarse un nuevo impuesto para hacer frente a las obligaciones crediticias que le heredó su antecesor.
Por cierto, aunque trató de disimularlo, Duarte reconoció que se equivocó con el asunto de los “twiteros mitoteros’’, a tal punto que decidió enviar una reforma a la ley para dejar de tipificar como “terrorismo’’ la irresponsabilidad en el ejercicio de la libertad de expresión.
Hubiera sido peor para su gobierno que se empecinar en encarcelar a dos ciudadanos poco responsables.
¿De qué le sirve a la ciudad una diputada como Edith Ruiz Mendicuti, que ayer sacó a relucir su código postal al azuzar a niños que hacían las veces de diputados a tomar la tribuna de la ALDF?
Con y por “legisladoras’’ como ella es que el trabajo político es el más desprestigiado del país. Y luego se quejan.