» El riesgo de la “narcobancada”

Esta nota fue creada el miércoles, 21 septiembre, 2011 a las 0:26 hrs

La detención de Saúl Solís Solís, candidato del Partido Verde, en el 2009, a una diputación federal en Michoacán, actualizó el debate sobre el riesgo que existe de que el próximo año, en la elección federal, se configure una “narcobancada”.

Solís fue detenido por ser presuntamente uno de los líderes de los “Caballeros Templarios”, la organización que sustituyó a la “Familia Michoacana” luego de la detención o muerte de los dirigentes de esa organización criminal.

El vocero del Partido Verde, el senador Arturo Escobar, aseguró ayer que Solís fue propuesto como candidato “ciudadano” y que además había presentado dos cartas para avalar que no tenía antecedentes penales: una otorgada por la Secretaría de Seguridad Pública Federal y otra por la Procuraduría General de Justicia de Michoacán.

Lo mismo ocurrió con Julio César Godoy Toscano, hermano del gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, quien ganó una diputación federal por el PRD y, pese a que también presentó una “carta de buena conducta” otorgada por la PGR, se descubrieron sus nexos con la “Familia Michoacana”; hoy sigue prófugo de la justicia.

Estos casos públicos, más una docena que no han trascendido al papel, tienen preocupado al gobierno federal y a los partidos políticos.

Casi todos los partidos han pedido a la Secretaría de Gobernación o a la Procuraduría General de la República que se investigue a sus candidatos; lo hicieron en el 2009 y lo harán en el 2012.

Pero ni Gobernación ni la PGR tienen la obligación de extender esas “cartas de buena conducta”; la obligación primaria corresponde precisamente a los propios partidos que deberán establecer filtros confiables para evitar que se les cuele un narcocandidato que luego sea narcodiputado o senador.

Si los partidos fallan con esos filtros, que luego no se llamen sorprendidos ni se digan espantados o perseguidos.

Están a tiempo.

¡Qué bien portados los asambleístas del DF!

A pesar de las críticas que recibió Marcelo Ebrard de parte de la oposición, esta vez no hubo ni jaloneos, ni tomas de tribuna, ni mantas, bueno, ¡ni siquiera gritos!

Se notó que hubo un tejido fino a la hora de la negociación; un buen punto para Alejandra Barrales, que va sumando en la carrera por la candidatura del PRD a la jefatura de gobierno.

Por cierto, cuando Ebrard puso como ejemplo al DF en materia de seguridad, los gobernadores de Guerrero y Michoacán, Ángel Heladio Aguirre y Leonel Godoy, se retorcieron incómodamente en sus asientos. Por algo habrá sido.

Antier fue la fuga de 32 reos de 3 penales diferentes y ayer la ejecución de 35 personas presuntamente ligadas al crimen organizado lo que le ha dado notoriedad a Veracruz.

La nota de los muertos opacó la decisión del Congreso local de tipificar como “perturbación del orden” los avisos de violencia enviados a través de twitter.

Algo tiene que hacer el gobernador del estado, Javier Duarte de Ochoa, antes de que la canción de Agustín Lara cambie a “Veracruz, rinconcito donde hacen su nido la hordas del mal…”.





           



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