Será que el discurso fue más de lo que hemos escuchado la última década o de plano Andrés Manuel López Obrador ya no despierta el entusiasmo que antaño levantaba multitudes.
El tabasqueño oficializó la constitución de su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) como asociación civil en el Auditorio Nacional.
Se esperaba, en realidad, que López Obrador desbordará en propuestas pare el cambio; que su discurso político tuviera un plus para despertar a sus amodorrados seguidores pero no fue así.
El discurso de la honestidad valiente, la reiteración de su congruencia entre el decir y el hacer, la lucha ya mítica entre los buenos contra los antipatiotras, se repitió como ocurre desde hace años.
No hubo novedad, pues, más que el cambio de régimen legal de la MORENA.
Pero al tabasqueño le urge encontrar una variante en el discurso; no aborda el tema de la inseguridad con la profundidad que se esperaría de un candidato que lleva 10 años en campaña.
La retórica facilona de los buenos pobres contra los malos ricos, vendió en un país que tuvimos hace 10 años, cuando los problemas económicos eran la principal preocupación del país.
En ese país parece haberse quedado el petista-perredista. López Obrador no se compromete ni con propuestas, ni con opiniones más allá de la lucha de clases.
Pero el país ha cambiado, para bien y para mal; la inseguridad, la violencia, son los temas que nos tienen preocupados, sin ignorar que la economía se mueve entre el barranco y una cáscara de plátano.
Ayer López Obrador perdió una gran oportunidad de demostrar que él también ha evolucionado; pero no, se quedó en el México del zedillato; por mucho, en el del foxiato.
En contraparte, Marcelo Ebrard debe estar de plácemes por la recepción de que fue objeto en Guadalajara el sábado anterior.
Ebrard acudió a una reunión con las clases empresarial y política locales convocada por los Demócratas de Izquierda en Guadalajara.
La convocatoria fue tan buena, que la propia comitiva del jefe de Gobierno se sorprendió. Y más cuando se enteraron que la organización corrió a cargo de personas ajenas a la Fundación que encabeza René Cervera y que se está durmiendo en sus laureles mientras otros realizan el trabajo pesado.
César Duarte rindió su primer informe de gobierno, cobijado por la mayoría de los gobernadores del PRI, por diputados y senadores y la dirigencia nacional de su partido.
El chihuahuense informó que, de acuerdo con cifras propias y del gobierno federal, delitos como la extorsión y el secuestro se han reducido hasta en 60%, pero no echó las campanas al vuelo debido a que la inseguridad sigue siendo el primer problema a resolver en la entidad, según reconoció.
Al evento no acudió el senador Manlio Fabio Beltrones a pesar de haber confirmado; la enfermedad repentina de un familiar canceló su viaje; esa fue la explicación oficial.