Ahora que incluso los americanos están en contra del Procurador Eric Holder, los mexicanos tenemos claro que este plan nunca debió haberse llevado a cabo. Pero no voy a hablar de política internacional, me referiré a las enfermedades relacionadas con un corazón rápido y furioso.
Las arritmias y los problemas del corazón relacionados con el sistema vegetativo son muy comunes y comprender el funcionamiento del corazón les permitirá entender mejor estos problemas.
El corazón está controlado por nervios del sistema vegetativo, por un lado mediante ganglios nerviosos adrenérgicos que lo estimulan. Se llaman adrenérgicos por usar adrenalina, esa poderosa sustancia que provoca taquicardias y que los vasos sanguíneos disminuyan su calibre (que se cierren) con lo que la presión arterial se sube de manera inmediata.
Por otro lado el corazón también está controlado por nervios colinérgicos que lo enlentecen y abren los vasos sanguíneos de manera irregular, lo que favorece que se baje la presión arterial. Cuando no hay un balance entre estos dos sistemas vegetativos, las personas se sienten muy mal, pueden desmayarse, sienten palpitaciones y sorpréndase… pueden morir.
La frecuencia cardíaca normal va de 60 a 100 latidos en condiciones de reposo, por lo que llamamos bradicardia (bradi es lento) al ritmo con menos de 60 latidos y taquicardia (de taqui: rápido) cuando se superan 100 latidos, pero que en condiciones de enfermedad, es común que se superen 180 o más latidos en un minuto.
Este corazón rápido, además puede ser un corazón furioso, pues el paciente empieza a tener náuseas, a sudar frío y pierde el estado de alerta y si no recibe tratamiento adecuado a través de medicamentos intravenosos o un choque eléctrico en el pecho, puede morir en poco tiempo. Un porcentaje muy grande de personas con taquicardia tienen un corazón estructuralmente sano. Sí, sorpréndanse: la inmensa mayoría de personas con taquicardia no tienen problemas en su corazón, ya que su trastorno es eléctrico.
Se requiere tomar un electrocardiograma durante la taquicardia para clasificar la arritmia como supraventricular o ventricular. Supraventricular significa que la arritmia en general es más benigna, pero requiere estudio y tratamiento y sin duda dentro del corazón rápido y furioso es la arritmia más frecuente. La ventricular es una arritmia de muy mal pronóstico pues es más frecuente que lleven al paciente a un paro cardíaco.
Las personas pueden nacer con lesiones eléctricas del corazón que los lleven a los dos tipos de corazón rápido, pero las lesiones congénitas son más frecuentes en las arritmias supraventriculares, en tanto que las ventriculares están más asociadas a la mala circulación de las coronarias o a una dilatación del corazón que puede ocurrir por varias causas, que incluyen las infecciones cardíacas.
Se necesita un estudio de la fisiología eléctrica del corazón para que los médicos hagamos un tratamiento correcto del corazón rápido. Consiste en internar un día al paciente, darle sedación ligera por la vena y anestesia local en la ingle derecha y en la clavícula, pues hay que meter varios catéteres que llevan cables en su interior y terminales metálicas para medir los tiempos con que la electricidad se conduce dentro del corazón, por lo que los llamamos propiamente electrodos, que se conectan a una computadora para que al identificar el sitio donde se origina la taquicardia o un sitio anormal de conducción (como un cortocircuito), se pueda aplicar energía de radiofrecuencia, algo parecido a quemar el sitio anormal y con ello la persona queda curada.
En el caso de un corazón rápido de origen ventricular, este tipo de tratamiento es menos efectivo, por lo que nos vemos precisados a utilizar un instrumento llamado desfibrilador implantable y medicamentos.
Me explico: el desfibrilador implantable es un equipo que se instala por debajo de la piel como un marcapaso, además de electrodos definitivos que se colocan dentro del corazón para que cuando el corazón se ponga muy rápido y furioso, la batería que contiene le ocasione una descarga eléctrica programada al corazón, con lo cual “rompe” el ciclo de la taquicardia y evita que el paciente llegue al paro cardíaco.
El costo de estos equipos es alto, en promedio doscientos cincuenta mil pesos, lo que ha hecho que las instituciones tengan grandes dificultades para su aplicación, aunque lo hacen desde hace unos dos años, ya que no tienen costo para sus derechohabientes.
Debe entenderse que los pacientes necesitan emplear medicamentos puesto que el desfibrilador resuelve la crisis, pero hay que evitar que la crisis se presente y la amiodarona, la propafenona y el sotalol son los medicamentos más empleados. Yo los llamo “venenos necesarios”, pues son peligrosos por sus múltiples efectos secundarios y requieren un gran control del cardiólogo que lo trate a usted, pero, sin duda alguna, son fármacos que salvan vidas.
Siempre trato de poner estos problemas en el contexto de la vida de ustedes, pues parecen problemas muy raros y que son muy lejanos a sus vidas, pero de ninguna manera es así. El corazón rápido y furioso es motivo de consulta diaria a los cardiólogos y todos los hospitales dedicados al corazón tienen un departamento dedicado a la electrofisiología que está saturado de trabajo y con programación a seis meses (¡seis meses!) para poder efectuar tratamientos de radiofrecuencia y aplicación de desfibriladores para tratar estos problemas, así que de ninguna manera el corazón rápido y furioso es una curiosidad poco frecuente. Es una dolorosa realidad de miles de pacientes.
Correo: ricardo.jauregui03@gmail.com