Los médicos debemos indicar una actividad física a los pacientes, que pueda adaptarse a sus condiciones biológicas, ya que el paciente sólo podrá hacer lo que le permita su edad, su peso, enfermedades concomitantes y la propia cardiopatía que padezca.
Pedirle a una persona de 76 años que realice actividad física, con enfermedad articular muy severa y que ha tenido un infarto del miocardio, la obligaría a realizar ejercicios para los cuales muy probablemente no estará capacitado. Una gran adaptación al ejercicio para esta persona, sería pedirle que realice Tai chi, Yoga y periodos de meditación y respiración.
Otras personas se verán ampliamente beneficiadas con ejercicios aeróbicos perfectamente estudiados, que permiten un consumo de oxígeno suficiente para mantener al aparato circulatorio en buenas condiciones y que hemos analizado en una columna previa.
Llevar su corazón al 85% de su frecuencia cardíaca máxima, de acuerdo con la regla que ya hemos comentado, de 210 latidos menos la edad del paciente que corresponde al 100%, por unos 12 minutos, le permite a las personas tener un consumo de energía y oxígeno adecuados que correspondería a unos 8 mets, suficiente para lograr una rehabilitación adecuada en los operados de corazón, los enfermos de presión alta y los de angina de pecho, que son de las situaciones más comunes en los problemas cardiovasculares.
Pero estas personas, que no tienen limitaciones relacionadas con la edad, ortopédicas o de otra índole, lo que nos permite a los médicos indicarles este tipo de actividades, son completamente diferentes a los pacientes a los que hoy nos referimos.
Por fortuna, la práctica del Tai chi es un recurso muy bueno para quien tiene las limitaciones mencionadas. Esta variedad de práctica marcial con más de cuatro mil años de historia, combina movimientos pausados pero constantes con respiraciones torácicas profundas, que favorecen a los pacientes que tienen alguna limitante como las mencionadas.
Aún los pacientes con insuficiencia cardíaca pueden verse favorecidos con esta práctica, pues una vez estabilizados, pueden ser enrolados en un programa de actividad física basada en Yoga y Tai chi, que favorece su rehabilitación.
Recientemente un hospital de Boston en los Estados Unidos, publicó un informe de 564 pacientes ya estabilizados de diversas enfermedades cardíacas que los llevaron a la insuficiencia cardíaca y que fueron designados a un programa de ejercicios basado en Tai chi y Yoga, en tanto que un grupo similar recibió rehabilitación convencional durante doce semanas. Al final del estudio, la adaptación del primer grupo fue superior, pues tuvieron mejor tolerancia al esfuerzo físico, lo mismo que para realizar sus actividades personales y el número de ellos que logró un retorno laboral fue mayor.
Esto puede atribuirse al consumo de oxígeno, ya que se les enseña respiración torácica y a abandonar la respiración abdominal, además de que se adaptan mejor a una actividad física que no es extenuante y que toleran mejor pues es acorde a su edad y estado físico.
Otro hecho favorable, es que los pacientes mientras practican este tipo de actividades, se mantienen con pensamientos positivos, ya que ambos tipos de actividad, pero sobre todo el Yoga, los mantiene con este tipo de actitud. Después de todo el Yoga, que significa Unión, tiene como objetivo el mantener la unidad en contra de la fragmentación del principio vital, pues quienes lo practican insisten en la unidad de la energía vital mediante la respiración pausada, ejercicios de meditación e incluso dieta específica.
No es fácil encontrar sustento científico exclusivo para apoyar la práctica del Yoga, pero existe suficiente información para recomendarlo, sobre todo asociado a las otras actividades mencionadas.
Si bien su médico deberá darle consejos específicos, en general, podemos decir que el tipo de pacientes que requiere este tipo de actividad física especial, se verá muy beneficiado si realiza esta práctica un mínimo de una hora dos veces a la semana.
Por supuesto, los períodos de meditación y relajación mental pueden ser mayores, en tanto que los de actividad física tipo Yoga y Tai chi deben ser practicados por lo menos por el tiempo mencionado.
Las personas de edad avanzada pueden encontrar otras actividades recreativas que les permita ejercitarse, como la calistenia, el “cachibol” y otros, que deberá consultar a su médico para que le autorice a realizarlos. Éste último se refiere a lanzarse una bola de esponja entre dos equipos que intentan llevarla hasta la meta de los contrarios y lograr una anotación. Las personas mayores, con cardiopatía o una limitación física considerable, se divierten y hacen ejercicio con esta actividad.
Así pues, les recordamos que entre mayor sea el número de factores de riesgo que logren controlar, mayor será la rehabilitación de quienes padecen una cardiopatía y obtendrán un gran beneficio quienes padecen de hipertensión arterial aún sin enfermedad cardíaca, por lo que la actividad física adaptada a la edad de la persona y a sus demás condiciones biológicas, sin duda será un pilar de su tratamiento.
Espero haber cumplido con las expectativas de quien sugirió este tema y reitero mi disposición a cubrir los temas que les interesen a mis lectores.
Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com
Hasta la próxima.