Dejaré totalmente de lado los aspectos legales del consumo de cocaína, para analizar exclusivamente los problemas médicos que enfrentamos los cardiólogos, con las personas que consumen la droga, pues sus principales efectos dañinos ocurren en el aparato circulatorio, si bien afecta a casi todo el organismo.
Es la primera causa de mortalidad en relación con el consumo de drogas, pues el 7% del total de personas que consumen cocaína, habrá de morir dentro de los primeros dos años de su toxicomanía.
Por supuesto que hay muchos factores que influyen en estas estadísticas, por lo que hay grandes variaciones individuales, debido a que no importa la cantidad inhalada, fumada o inyectada, ni cuantas veces se haya consumido, pues hay pacientes con infarto a quienes les ocurrió en su primera dosis, en tanto que personalmente atendí a una señora con 63 años, que inhalaba desde los 18 y tuvo un enorme infarto que le dejó graves secuelas. Así pues, no importa cuánto tiempo tengan como consumidores, la próxima, podría ser la última vez que la inhalen.
La Erytroxylum coca es la planta que le da origen y que contiene entre 1 y 2% del total del peso de la planta. No es ninguna novedad, pues ha sido consumida a través de la masticación de sus hojas, durante unos cuatro mil años en Sudamérica. Es un poderoso estimulante del sistema nervioso central (cerebro) y un anestésico local muy poderoso.
Con esta finalidad se empezó a usar desde 1596 en España y se sintetizó en 1859, de hecho fue parte de la fórmula del refresco más conocido en todo el mundo, hasta 1906, en que las hojas de cocaína fueron retiradas de su contenido y dejó de venderse como un “estimulante natural y bebida refrescante”.
Fue prohibida en México desde principios del siglo XX, aunque era poco conocida y casi no hay información al respecto, pues eran los años de la Revolución Mexicana. La cocaína ya había sido prohibida en EE UU en 1914, pues desde 1896 ya había reportes médicos de muertes en adictos, como puede revisarse en revistas científicas de la época.
Un estudio español reciente demostró que al menos en la cuarta parte de los pacientes con infarto, menores de 40 años, su enfermedad se asoció al consumo de cocaína.
Aunque muchas personas la consideran una droga menor, en realidad ocasiona la muerte en el 7% de los consumidores y se han descrito abortos asociados a su empleo como estimulante ilegal.
Su consumo va en aumento paulatino pero sostenido. En el 2007, España reportó que el 3.1 de las personas adultas aceptaban ser consumidores y para el año actual, la cifra alcanzó 7.4%, es decir en menos de una década, el número de consumidores de cocaína es más del doble en este hermoso país europeo, que desgraciadamente tiene el mayor número de consumidores en la región.
México está lejos de las cifras americanas o europeas, pero cada vez hay más consumidores y en poco tiempo se está convirtiendo en un problema de salud pública.
Es muy frecuente el consumo de alcohol asociado a la cocaína, con un 40% de personas que los combinan, en la búsqueda de mayor efecto y efectivamente esto se logra con creces, pero aumenta 40 veces el riesgo de infarto y 25 veces el riesgo de muerte súbita, debido a la formación de un producto de ambas sustancias, llamado cocaetileno, que produce arritmias mortales, un hecho bien comprobado.
También hay quienes consumen otras drogas al mismo tiempo, como la marihuana en un 20% y anfetaminas en uno de cada diez pacientes.
Ustedes, amables lectores, deben considerar que los tres problemas más graves asociados al consumo de cocaína son el infarto agudo del miocardio, la disección aórtica y la hemorragia cerebral. Un axioma médico establece “en todo paciente con infarto del miocardio, con una edad menor a 45 años, se debe descartar que haya consumido cocaína”.
En el caso de la disección aórtica, se trata de un problema médico, que consisten en la abrupta separación de las tres capas de las que está formada la pared del vaso sanguíneo más grande del cuerpo, la aorta.
Esta enfermedad tiene otras causas, de hecho puede haber incidencia familiar, pero en jóvenes la principal causa es la cocaína y es una lesión frecuentemente mortal.
Pero además, puede producir pequeños infartos miocárdicos asintomáticos, así como inflamación del músculo cardíaco, enfermedad conocida como miocarditis y han sido descritos casos de crisis de presión arterial muy alta y de insuficiencia renal aguda.
La inflamación crónica del corazón es muy frecuente en los consumidores de cocaína y por ello puede empezar a crecerles el corazón. Esta lesión se llama cardiomiopatía y aunque hay varias causas, la droga es una de las más frecuentes.
En cuanto al infarto del miocardio, su tratamiento difiere notablemente del que se otorga a pacientes con el infarto habitual por ateroesclerosis, por lo que en un servicio de urgencias, resulta indispensable que el consumidor de cocaína proporcione esta información en cuanto es ingresado, pues el manejo habitual para un infarto podría agravar su situación.
Es relevante que dos de cada diez pacientes por infarto asociado al consumo de cocaína lo niegan al ingreso aunque los estudios de sangre y orina lo demuestren, para evitar que la familia se entere, para evitar líos judiciales o por elemental vergüenza, pero no informar su adicción puede ponerlos en riesgo al recibir un tratamiento inadecuado o con mucho retraso.
Espero haberles brindado información suficiente, pero de no ser así, como siempre, me pongo a sus órdenes en mi correo.
Hasta la próxima.