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» Los oportunistas y el corazón

Esta nota fue creada el lunes, 31 marzo, 2014 a las 5:00 hrs
Sección: La corazonada

Puesto que el  corazón es el responsable de bombear toda la sangre de una persona cada minuto durante toda nuestra vida, es también el responsable de que un micro organismo que llegue al torrente circulatorio, termine llegando a todos nuestros aparatos y sistemas. Por eso se dice que una infección no controlada, se hace sistémica ya que ataca todo el cuerpo.

Desde que nacemos empezamos a tener contacto con virus, protozoos, hongos y bacterias que conviven con nosotros, nos colonizan y permanecen en nuestra piel y en diversas cavidades.

Si bien muchos miles de bacterias y levaduras nos resultan útiles, como las que tenemos en el tubo digestivo y nos ayudan a la absorción de nutrientes, todos corremos un riesgo latente.

El grave problema es desarrollar una infección oportunista, que ocurre cuando nuestro sistema inmunológico, conocido habitualmente como “nuestras defensas”, se encuentra debilitado, puesto que todos estos seres vivos adquieren la capacidad de invadirnos, pues están rotas nuestras barreras naturales de defensa.

Entre las enfermedades que originan que las defensas disminuyan, tenemos a varios tipos de cáncer, al SIDA, la enfermedad de Cushing y la septicemia de varios orígenes.

El tratamiento con varios medicamentos también provoca inmunodepresión: la quimioterapia, el uso de cortisona, algunos inmunodepresores para evitar el rechazo de un trasplante o para controlar alguna enfermedad muy agresiva como el Lupus Eritematoso Sistémico o la Artritis Reumatoide.

Por supuesto el uso masivo de antibióticos puede favorecer el desarrollo de alguno de los agentes oportunistas y provocar una infección mortal, por lo que México implantó un sistema de mayor control sobre los antibióticos para disminuir el autoempleo y el riesgo de resistencia.

Hay un grupo muy específico de pacientes que mueren por infecciones oportunistas que atacan específicamente al corazón. Son todos aquéllos que padecen endocarditis infecciosa, asociada principalmente a dos problemas graves de salud y que además, son muy comunes.

Primero, la endocarditis provocada por el empleo de drogas intravenosas que es uno de los problemas más graves que enfrentamos los cardiólogos ya que conlleva un 50% de mortalidad, a pesar del tratamiento más avanzado que exista e independientemente de que la persona sea tratada en el mejor hospital del mundo. Uno de cada dos pacientes fallece.

Segundo, el otro problema grave en la endocarditis infecciosa es la alta frecuencia de lesiones congénitas del corazón, así como de lesiones reumáticas de las válvulas cardíacas, que siguen siendo un problema grave de salud pública. Uno de los elementos más importantes en este tema, es que muchos pacientes con una de estas dos lesiones, terminan infectados por no haber recibido tratamiento profiláctico después de una visita al dentista. Así como lo leen.

Además de estas bacterias clásicas, hay otras de crecimiento lento conocidas como micobacterias y algunos hongos como el que provoca la criptococosis, que pueden llegar a provocar meningitis, como también lo hace la tuberculosis.

Otro tremendo oportunista son los virus, que si bien no son seres vivos como tales, provocan infinidad de enfermedades directas y oportunistas. Debemos recordar que sólo pueden existir a través de infectar una célula de nuestro cuerpo, que es de 100 a 1000 veces más grande.

Los virus son responsables de muchas infecciones que a todos nos han afectado, como la rubéola, la gripe, el sarampión, la varicela. Los rotavirus por ejemplo, son los responsables de más de la mitad de todas las hospitalizaciones de niños con diarrea muy severa y pueden provocarle la muerte a uno de cada diez de estos niños, aunque su inmunidad sea completa.

Muchos virus conviven con nosotros y si se nos bajan las defensas se convierten en  oportunistas. Tal es el caso del herpes simple que coloniza a la mayoría de las personas, así como el virus de Epstein-Barr, que se ha asociado a linfoma y recibe el nombre de “la enfermedad del beso” puesto que es el principal responsable de este problema, que se caracteriza de fiebre y ganglios crecidos en el cuello. Como pasa con otras infecciones virales que se han relacionado con el desarrollo de diversos tipos de cáncer, se piensa que este virus es el responsable del linfoma de Hodgkin, pues el  60% de estos pacientes lo tienen activo.

Los citomegalovirus pueden también transmitirse por el beso. Hay información científica de que pueden provocar abortos espontáneos repetitivos y la hay también para afirmar que algunos pacientes con ateroesclerosis, la han desarrollado por una infección crónica sistémica de este virus.

El hongo más común que se comporta como oportunista es la candida o monilia, que puede encontrarse en la mayoría de nosotros aunque estemos sanos, tanto en boca como en recto, en zonas de piel húmeda, los genitales y aún la nariz.

Hay unas 200 especies y la más común es la albicans, que se caracteriza por provocar lesiones blanquecinas, parecidas al algodón, en el sitio de infección. ¿Recuerdan el famoso “algodoncillo” de la boca de los bebitos?, pues ésa es una candidiasis oral.

La Aspergilosis es una infección por hongos que afecta principalmente a los pulmones pero cuando las defensas están muy bajas, provoca la muerte por septicemia, ya que el torrente sanguíneo se encarga de llevar el hongo a todos los órganos del cuerpo.

Las neumonías son una de las principales causas de muerte en el paciente con SIDA, en este caso se trata de un protozoo, pues quien la produce es el Pneumocystis carinii que  provoca una neumonía mortal.

Otra infección oportunista por parásitos, la Toxoplasmosis provocada por el Toxoplasma gondii, se ha asociado al desarrollo de ateroesclerosis coronaria e infarto. La Toxoplasmosis, es provocada por este protozoo y está relacionada con el hecho de que el paciente está bajo de defensas. Tal es el caso del contacto con gatos o conejos infectados y cuyos dueños están totalmente sanos gracias a su inmunidad indemne.

La Tuberculosis es una infección activa de la que recientemente les hice un resumen. Insisto en que se requiere que los pacientes no estén bien alimentados o tengan un problema con su inmunidad pues el comportamiento es de un oportunista.

Debemos destacar que por lo menos el 15% de los pacientes que ingresan a un hospital, salen con una nueva infección, generalmente por un microbio con el que no habían tenido contacto y por lo tanto no pueden defenderse. Además de que a muchos de ellos los llevará a desarrollar una infección oportunista de manera subsecuente.

Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com

Hasta la próxima.





           



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