Un domingo por la mañana, Doña Lourdes se preparaba para ir a misa, como lo hacía con frecuencia. A sus 72 años, se consideraba afortunada pues tenía una familia que la quería mucho, compuesta por su esposo y cuatro hijos.
Se sentía muy bien mientras se vestía, pero al agacharse para ponerse los zapatos, la situación cambió totalmente pues perdió el estado de alerta; como decimos comúnmente, perdió el conocimiento.
Lo siguiente que recuerda es que tenía un terrible dolor en la cara y estaba sangrando, pues se había fracturado la nariz. En el servicio de urgencias de un hospital general, detuvieron la hemorragia, la programaron para una cirugía al día siguiente y solicitaron mi valoración pues le habían encontrado un soplo cardíaco.
Cuando terminé de estudiarla, dos días más tarde, recomendé cirugía pero de corazón, pues tenía tapada la válvula aórtica y obstrucciones muy graves de todas las arterias coronarias. La paciente fue operada con éxito y lleva 5 años sin problemas.
El caso es real y es un ejemplo de un problema común que no ha recibido suficiente atención en México: desmayarse puede ser mortal.
En el caso descrito, la causa del desmayo fue una obstrucción de la válvula de salida del corazón, aunado a obstrucción de las arterias coronarias. Esta enfermedad conocida como estenosis aórtica con ateroesclerosis coronaria, sólo es una de las causas de desmayo en la edad adulta y conviene saber, que uno de cada tres pacientes que la padecen muere en forma súbita y que el desmayo es un síntoma muy grave.
Las causas del desmayo son múltiples y por fortuna no todas son mortales, pero sin duda quien haya presentado un síncope, debe ser estudiado médicamente en forma muy exhaustiva.
Síncope es el término correcto para referirse a un desmayo y el nombre viene del griego y significa “con corte”, en referencia al corte del estado de alerta que sufre el paciente. Alrededor del 60% de quienes sufren de síncope, este síntoma está relacionado con alguna situación que pone en riesgo al paciente y le provoca el desmayo por encontrarlo en condiciones inestables.
Este tipo de síncope, llamado “desmayo común o desmayo simple”, es el caso típico del estudiante de Medicina que observa su primera lección de Anatomía y al ver la disección de un cuerpo humano se cae al piso. Esto se debe a la vasodilatación venosa que por acto reflejo ocurre por la impresión y que le secuestra mucha sangre en las piernas, disminuyendo de manera dramática el aporte de fluido sanguíneo a la cabeza, con lo que el paciente termina en el suelo.
Los ejemplos son muchos: el soldado puesto al sol por horas, la muchacha que recibe una pésima noticia, el chico que le van a sacar sangre para muestras de laboratorio, etc.
Esto tiene una explicación muy clara, no amerita mayor estudio a excepción de una consulta médica muy profesional, con exámenes básicos y normalmente no habrá de presentarse nuevamente.
¿Pero qué hay de las personas que se desmayan varias veces o que en la consulta médica son detectadas con un problema grave?
El síncope asociado a una arritmia puede ser mortal, al igual que ocurre en quienes padecen una lesión de nacimiento, llamado cardiomiopatía hipertrófica consistente en un crecimiento desordenado del músculo cardíaco, que hace que las paredes del ventrículo izquierdo lleguen a 3 o más centímetros en su grosor, cuando no deben superar el centímetro, lo cual produce obstrucción a la salida de la sangre y graves arritmias.
Esto tiene un origen hereditario y todos los hermanos e hijos de quien padece esta enfermedad debe ser estudiado, pues su vida está en riesgo. Lo mismo pasa con quienes tienen tapada la válvula aórtica, como el caso de la Sra. Lourdes, ya que la estenosis aórtica puede presentarse en adultos, pero también en niños, en los que puede no haber otros síntomas, pero el síncope los coloca en riesgo de muerte.
Quiero explicarles como reconocer un verdadero síncope, para no confundirlo con otros problemas. Lo primero, es definir que el síncope consiste en la pérdida total del estado de alerta, sin actitud de defensa, durante unos pocos segundos y con recuperación total, en una persona que estaba completamente sin molestias antes del desmayo.
Durante el síncope, la persona no tiene movimientos anormales y puede acompañarse de pérdida del control de la vejiga o del recto. Pero no se descarta aunque no se haya orinado o defecado la persona, de hecho refuerza el diagnóstico.
Las muchachitas que “medio se desmayan” porque las cortó el novio, las señoras que se enojan con el marido y se caen al suelo poco a poco, desvaneciéndose sin sufrir ninguna lesión y parpadean forzando sus ojos a mantenerse cerrados, mientras todo el mundo les pone alcohol y les da a oler cebolla, no están sufriendo de síncope.
Pero si está ante un familiar u otra persona desmayada, acérquese y asegúrese que nada alrededor ponga en riesgo al paciente, como objetos calientes o peligrosos que estén cerca, tome el pulso y verifique que respira normalmente.
Si la situación es así, simplemente espere a que despierte en pocos segundos y ayude a que se incorpore. De no ser así, se trata de otro problema y no de un síncope y deberá proceder como le explicábamos en esta columna ante un paciente en paro.
Ojalá no tenga que vivir esto, pero sin duda alguna, tenemos la obligación de conocer el tema para ayudar al prójimo, aunque no seamos médicos.
Les invito a preguntar y sugerir temas a través del blog y el correo.
Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com
Hasta la próxima.