» Cuando no reconoces a tu propio corazón

Esta nota fue creada el lunes, 13 febrero, 2012 a las 23:02 hrs
Sección: La corazonada

Una tarde de febrero recibí en consulta a Lupita, una chica de 17 años, estudiante de bachillerato, muy delgada y pálida, pues se quejaba de palpitaciones, dolores en las rodillas y falta de aire al hacer ejercicio.

Al revisarla, me llamó la atención que a pesar de la palidez, sus mejillas estaban enrojecidas y tenía un intenso ruido en el corazón, parecido a un serruchazo, que era más intenso cuando se acostaba boca arriba.

A este ruido lo llamamos frote pericárdico y es debido a la inflamación de la bolsa que rodea al corazón, llamada pericardio, formada por dos capas muy delgadas de un tejido suave tapizado por unas células planas. Entre las dos capas hay una fina película de líquido, menor a 50 mililitros que sirven como lubricante.

La pericarditis es entonces, la inflamación de esta bolsa y en Lupita era sólo un componente de su enfermedad, un padecimiento que siendo muy común, es un problema casi desconocido para los no médicos.

Esta enfermedad se llama Lupus Eritematoso Sistémico (conocida como LES ) y es la más frecuente de las llamadas enfermedades autoinmunes. La causa de este grupo de padecimientos, es el ataque que las defensas de la persona efectúan contra sus propios órganos ya que no reconocen sus propias células.

Por eso el título de la columna de hoy.

Me explico: nuestras defensas, como comúnmente le decimos a nuestro sistema inmunitario, son de dos tipos: anticuerpos que son la base de la inmunidad humoral y varios tipos de células que son la base de la inmunidad celular. El sistema inmunitario nos permite estar vivos, basta recordar que estamos en contacto con millones de antígenos como bacterias, parásitos, hongos, virus y otros muchos elementos que nos agreden y nos ponen en peligro y que son una muy importante causa de muerte en nuestro país, aún en gente previamente sana, como está ocurriendo con la influenza H1N1.

Imaginen el riesgo que corren las personas que padecen SIDA, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, que tienen muy disminuidos los dos tipos del sistema inmunitario. En las enfermedades autoinmunes, las defensas NO están bajas como en el SIDA, sino que atacan al propio organismo con toda su enorme fuerza.

El corazón se enferma con todos estos padecimientos autoinmunes y frecuentemente junto con la enfermedad de los riñones causada por los mismos, es una causa común del desafortunado fallecimiento de estos pacientes.

La lista de las enfermedades autoinmunes es enorme y analizarlas todas, se sale del objetivo de esta columna, por lo que sólo voy a mencionar cuatro de ellas, que atacan directamente al corazón y otros órganos.

La fiebre reumática es la primera, la cual es un ejemplo donde el antígeno, que en este caso es el microbio llamado estreptococo beta hemolítico del grupo A, provoca una reacción inflamatoria autoinmune en el corazón, que casi siempre deja secuelas muy severas, sobre todo en las válvulas cardíacas que obliga a operar a estas personas y que de hecho, son la primera causa de cirugía de corazón abierto en nuestro país.

Aunque en la fase aguda ataca a otros órganos como el cerebro (produciendo el famoso “baile de San Vito”), las articulaciones y los riñones, sólo el corazón sufre de secuelas.

El LES es la enfermedad autoinmune más frecuente; su nombre deriva de tres términos: lupus significa lobo, eritema es mancha roja y sistémico se refiere a que todo el cuerpo resulta afectado. El nombre deriva de las manchas rojas en las mejillas de los pacientes, que son un dato muy destacado en la revisión médica.

Como la mayor parte de las enfermedades autoinmunes, el LES es más frecuente en mujeres, sobre todo menores de 25 años cuando inician con la enfermedad. Provoca una severísima inflamación en todo el cuerpo, sobre todo en las cavidades corporales que tienen unas células planas que las tapizan llamadas mesotelio, como el abdomen que tiene el peritoneo, el tórax que tiene las pleuras y el pericardio, las articulaciones que tienen a la sinovial o el cerebro que tiene a los plexos coroides, sitio donde se produce el líquido cefalorraquídeo.

La inflamación de estos sitios provoca derrames múltiples que alteran la función de los órganos que protegen y por eso las enfermas con LES, presentan como síntomas: disminución de la cantidad de orina, falta de aire, palpitaciones, dolor en el pecho, dolor y enrojecimiento de las articulaciones que les impide caminar y hacer una vida con actividades normales.

Otra enfermedad autoinmune que les conviene conocer a mis lectores es la poliarteritis, de la cual hay varios tipos. La que afecta al corazón, ataca sobre todo a las arterias coronarias, lo cual provoca angina de pecho y puede llevar al paciente a un infarto del miocardio.

En niños vemos cada vez más casos de una arteritis que los puede llevar a la muerte y que es más frecuente en varoncitos, la llamada  Enfermedad de Kawasaki que antes veíamos sólo en personas de origen oriental y que es de causa desconocida y que tiene predominio de afectación en las arterias coronarias.

Otra arteritis muy común, conocida como la “enfermedad sin pulsos” y que ataca a cualquier edad es la arteritis de Takayasu, que tiene predominio en los vasos sanguíneos de brazos y piernas, además de la aorta tanto en tórax como en abdomen y que al inflamar las arterias provoca disminución de la circulación en diversos órganos, una situación muy grave.

La última enfermedad que mencionaremos es la artritis reumatoide, cuya principal afectación es en las articulaciones pero también provoca lesiones en pleuras, corazón y vasos sanguíneos. En el corazón son sus grandes vasos, principalmente la aorta y su válvula de salida del corazón, así como las arterias de brazos y piernas, las que resultan afectadas.

Todas estas enfermedades deben ser tratadas mediante anti inflamatorios, sobre todo los derivados de la cortisona, así como medicamentos inmunosupresores como la azatioprina, rapamicina y varios más que disminuyen la actividad del sistema inmunológico contra los tejidos del paciente. En casos específicos debemos usar ácido acetil salicílico y anticoagulantes, además de que a veces debemos colocar un stent ante una arteria muy tapada o una válvula artificial cuando se está cerrando la aorta.

Grave situación la de los pacientes con enfermedades autoinmunes. Sin embargo, no deben desesperar, ya que no están desahuciados y cada vez se descubren nuevas opciones para mejorar su calidad y pronóstico de vida.

Agradezco su lectura y los comentarios que he recibido por correo y los invito a seguir enviando preguntas y comentarios al blog o a mi correo.

Mail: ricardo.jauregui03@gmail.com





           



Comentarios
No hay comentarios en “Cuando no reconoces a tu propio corazón”