Los cardiólogos con mucha frecuencia mencionamos que “el corazón es muy traicionero”, puesto que algunas personas llegan a padecer una enfermedad cardíaca que los pone muy graves, incluso llega a quitarles la vida, sin tener ningún factor de riesgo para haberla desarrollado.
La enfermedad del corazón llamada cardiopatía isquémica, que consiste en la falta de circulación y de oxígeno para el músculo cardíaco, es la peor en este sentido ya que mata a mucha gente que aparentemente estaba sana.
A esto es a lo que llamamos muerte súbita, que consiste, entonces, en la pérdida de la vida de una persona, en quien no se esperaba que eso ocurriera puesto que era sana en apariencia. Por eso decimos que el infarto “no tiene palabra” y ataca a quien menos se espera.
Hace unos años, un cardiólogo muy reconocido y querido amigo personal tuvo un infarto, que le alcanzamos a atender con eficiencia y salvó la vida. Este amigo tenía menos de 50 años, no fumaba, no tenía ninguna enfermedad conocida y hacía ejercicio todos los días.
Hace 2 días la historia se repitió en otro cardiólogo que tampoco tenía factores de riesgo y también sufrió de un infarto, pero su traicionero corazón ni le avisó ni quiso seguir funcionando. Mi buen amigo, el Dr. Jesús Flores Flores falleció en forma súbita.
Desde aquí mi reconocimiento a su calidad humana y profesional y mi pésame a su familia que ha perdido a alguien tan valioso.
Usted, amable lector, no debe dejar de cuidarse a pesar de lo dicho líneas atrás.
Aunque estos problemas existen y gente que se cuida llega a morir por infarto, no debe olvidar que la Medicina y la existencia misma es una cuestión de probabilidades.
Es más probable que se le presente un infarto si sigue fumando y con el colesterol en 380 mg, que si evita el tabaco y cuida sus niveles de grasa en sangre, aunque el corazón sea a veces tan traicionero.
Su duda seguramente sería ¿porqué a una persona sana le puede dar un infarto? Y la respuesta es sumamente compleja. En principio, la genética juega un papel fundamental en esta situación, por lo que si su padre tuvo muerte súbita, el riesgo de que usted tenga un infarto, es cinco veces más alto. Por otra parte, mucha gente que se considera sana tiene el colesterol muy elevado sin saberlo.
Por ley en países de primer mundo, todas las personas al llegar a los 18 años, se deben hacer un examen para saber sus cifras de colesterol y glucosa. Si resultan normales, el examen se debe repetir en 5 años. De otra manera, reciben tratamiento y consulta médica semestral.
Como pueden ver, “¡igualito que en México!”.
Por otra parte, no en todos los que sufren de un infarto, la enfermedad se produce por la obstrucción de una arteria coronaria, debida a una placa de grasa, la llamada ateroesclerosis. Esta forma de enfermedad corresponde al 95% de los casos, pero el resto sufren de múltiples formas de enfermedad de las coronarias que los llevan a infarto, pero sin tener obstrucción.
Entre estas enfermedades están las anomalías congénitas de las coronarias, el espasmo, la enfermedad coronaria de pequeños vasos y muchas más, algunas de las cuales ya hemos revisado en esta columna.
La única manera de hacer el diagnóstico final es a través de un cateterismo cardíaco realizado por un experto.
He corregido el diagnóstico de corazón sano en muchísimas personas, a quienes les habían hecho cateterismo y erróneamente les habían afirmado que no tenían nada, una vez que tengo la oportunidad de revisar la filmación del estudio. Por eso, desde hace años, afirmamos que la causa más frecuente de que un paciente reciba el diagnóstico de corazón sano, es una mala valoración de sus estudios y en particular del cateterismo cardiaco.
Otra parte de la respuesta a esta compleja pregunta, está relacionada con enfermedades poco conocidas y poco frecuentes pero que provocan infartos con consecuencias fatales, como la poliarteritis y el lupus eritematoso, que son las más conocidas de las enfermedades inflamatorias autoinmunes.
En este tipo de padecimientos, un desorden en el reconocimiento de las células de su propio organismo, hace que el paciente desarrolle una respuesta inflamatoria muy severa en todo su organismo, lo cual incluye al corazón.
Finalmente, no puedo dejar pasar estas fechas sin desearles paz y amor en sus hogares y que perduren a través de todo el próximo año.
En espera de que no me traicione mi corazón, me despido hasta la próxima.